Sistema inmunitario: día y noche destruyendo bacterias, virus y toxinas

Interrelacionado con los demás sistemas del cuerpo humano es capaz de defenderlo de los agentes extraños en forma natural y espontánea
Por Anastasia Gubin – La Gran Época

El cuerpo humano está compuesto por numerosos sistemas que a su vez están relacionados entre sí, uno de ellos es el protagonista principal en la defensa y mantenimiento de la salud, el sistema inmunitario. En un cuerpo sano, bien alimentado, la persona se defiende de todo tipo de bacterias, virus y agentes tóxicos, gracias a este único medio que trabaja las 24 horas.

Según la descripción del Doctor Claudio Babiloni de la Universidad de Roma La Sapienza, en Italia, “el sistema inmunitario remueve el material extraño a causa de la inmunidad permanente a las enfermedades infecciosas”.

Para hacer esto cuenta con elementos claves, como los glóbulos blancos, o también llamados leucocitos, y los órganos linfáticos, que son también los primeros indicadores visibles o palpables de que algo está sucediendo en el cuerpo, en una determinada zona.

Entre los glóbulos blancos, están los neutrófilos o micrófagos, y los monocitos, de los cuales derivan los macrófagos. Estas células cumplen la acción de fagocitar, es decir que son capaces de englobar y disolver en su interior a los agentes extraños y detritos que encuentran en su viaje por la sangre y fluidos corporales.

Cuando un médico ve un aumento de glóbulos blancos, puede pensar que el cuerpo se está defendiendo de agentes nocivos.

También están los eosinófilos y los basófilos, que actúan protegiendo al ser humano de grandes parásitos y comúnmente están relacionados a las reacciones alérgicas a ellos mismos.

Otro componente son los linfocitos, cuyos protagonistas son las células B, que actúan cómo importantes antivirales naturales que posee el ser humano, y las células T, contra otros agentes.

Los leucocitos se forman en la médula ósea y algunos en el Timo, hasta llegar a su madurez. Su desarrollo depende de una alimentación equilibrada a largo plazo.

El sistema linfático es capaz de atrapar el material extraño presente en la sangre, gracias al Bazo, que está estrechamente relacionado a la circulación. De la misma manera actúa en la linfa, con los linfonodos. También puede atrapar a los agentes extraños que llegan desde el aire, y es ahí donde actúan las amígdalas y las adenoides, que cumplen un papel fundamental.

Cuando llegan agentes dañinos por los alimentos, en el estómago se encuentran con el Apéndice vermiforme o las Placas de Meyer.

Según describe Babiloni, el ser humano con todo este equipo de defensa trabaja fundamentalmente en dos líneas. La primera actúa a nivel de la piel y las mucosas, y la segunda es a través de los mecanismos específicos de defensa.

Un mecanismo de defensa importante es la inflamación. Cuando esta sucede, el cuerpo es capaz de transportar a la zona afectada, oxígeno, nutrientes, moléculas para la defensa y células fagocitarias, y se disponen a actuar y eliminar al agresor.

Existe un mecanismo específico generado por los células infectadas por los virus, que ayuda a las células sanas a su alrededor a defenderse mediante los interferones. También existen las células llamadas NK, capaces de reconocer y eliminar las células infectadas.

En este inteligente sistema inmunitario humano, viene activado un sistema complementario. Es un compuesto de complemento que tiene unas proteínas, y son éstas las que se ligan a ciertas bacterias. Al ligarse a ellas causan su destrucción.

Otros mecanismos de defensa específicos de inmunidad son la respuesta humoral y celular mediada. En el caso de la respuesta inmunitaria humoral, el Linfocito B se activa y prolifera cuando detecta un antígeno en la membrana de una bacteria.

Estos linfocitos B son capaces de diferenciarse en linfocitos B de larga vida y células plasmáticas de vida corta. Las de larga vida se preocupan de la memoria inmunitaria permanente mientras que las células plasmáticas producen anticuerpos que se unen al antígeno del atacante y además reclutan otras células, como las fagocitarias, que los envuelven y destruyen.

En la respuesta inmunitaria de células mediadoras, las células linfocitos T citotóxicos perforan y fragmentan la membrana de una célula enferma, entran en ella y determinan su muerte.

Con ellas están las células linfocitos T cooperadores que producen componentes que colaboran con la respuesta humoral y celular. Se activan con específicos antígenos que hay en las membranas de un macrófano o linfocito B, generando de esta manera los linfocitos T de memoria larga para la memoria inmunitaria permanente. Una respuesta veloz en caso de un nuevo ataque. Muchos médicos destacan como los pacientes “salen fortalecidos”, tras estas respuestas naturales del cuerpo.

“La respuesta combinada de los linfocitos T cooperadores, linfocitos T citotóxicos y linfocitos B controlan la remoción de antígenos dañinos y proporcionan inmunidad permanente para ellos”, destaca el Dr. Claudio Babiloni.

Fuente: www.lagranepoca.com

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