Yoga Booty Ballet: quemar calorías, sin perder el equilibrio

Cuando parece estar todo inventado, surgen nuevas opciones para mover el esqueleto. Lo último es el Yoga Booty Ballet, una novedosa y divertida técnica que combina el Yoga para estirar los músculos, el ejercicio cardíaco para quemar calorías y la danza para desarrollar el equilibrio. Esta tendencia tuvo sus orígenes a fines de la década de los 90 en Los Angeles, y ahora aterriza en Argentina.

“Yoga Booty Ballet (YBB) es un ejercicio divertido, sexy y alegre. Trabaja tu cuerpo, tu mente y aligera tu espíritu a medida que lo practicás. Es una fusión de Oriente y Occidente que combina la meditación, la danza cardiovascular, el ballet, el Kundalini y Hatha Yoga. Los resultados son inmediatos y a largo plazo”, comenta su creadora, Gillian Clark, en una entrevista.

Cada clase combina cinco elementos diferentes: sintonización de nosotros mismos y de lo divino, energía, fuerza y equilibrio, suavidad y autoelevación. “Es una técnica donde se trabaja cuerpo y alma de la mano de la respiración, el baile y el yoga. Trabajamos el cuerpo con el baile liberador, transpiramos mucho, liberamos toxinas y hacemos ballet para tonificar. Pero también nos conectamos con nuestro ser espiritual a través de la respiración y el yoga”, explica Dafne Schilling, instructora certificada de Yoga Booty Ballet en California, que hoy dicta sus clases en Buenos Aires.

Durante la clase se escuchan diferentes estilos de música: pop, rock, soul y reggaeton para el momento de bailar, hasta Tracy Champan o Norah Jones para la relajación. Las clases empiezan con una pequeña meditación con tres tipos de respiración que provienen del Kundalini Yoga. Durante los últimos 15 minutos se realizan posturas del Hatha Yoga. “La idea de incorporar el Yoga es para estirar todos esos músculos que se trabajaron durante la parte de ‘cardio dance’ y preparar el cuerpo para la relajación final”, cuenta Dafne, quien es, además, actriz y profesora de Yoga Integral recibida en la Escuela Internacional de Yoga Integral. “Toda la clase está enfocada para que se expresen y se sientan libres de incorporar lo que quieran a los pasos que les marco. En la parte de yoga, arrancamos haciendo una mini-coreo, que tiene que ver con la expresión corporal”.

Es un método nuevo y diferente del Yoga clásico o tradicional. “No se considera dentro de lo que denominamos Yoga, si no que es una práctica que contiene mucho de lo espiritual y parte del trabajo físico del Yoga”, aclara. Si bien es una práctica bastante femenina, no hay restricciones de género, así como tampoco de edad ni de experiencia.

Fuente: http://www.entremujeres.com/

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