Endometriosis: un dolor que llega cada mes

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Un día, hace diez años, Verónica Martucci (40) se desmayó en su trabajo del dolor de ovarios. Un tiempo después y tras dar vueltas por una decena de médicos, le diagnosticaron endometriosis, una enfermedad que en nuestro país afecta a un 10% de las mujeres en edad reproductiva. Algo así como a un millón de argentinas.

 

“Tuve que soportar que me dijeran ‘floja’, ‘te viene y no te aguantás’, ‘cómo vas a faltar, por estar indispuesta’. Hasta yo misma me echaba la culpa de que no podía hacer nada cuando menstruaba”, cuenta Verónica. Es que la endometriosis está íntimamente relacionada con el período y con el dolor. Dos cosas que no tendrían por qué venir juntas.

“Las mujeres suelen creer que es normal estar indispuestas y sufrir, pero hay que consultar cuando los dolores son demasiado intensos o están asociados a otros síntomas como vómitos, bajones de presión o desmayos”, explica el doctor Felipe Jofre, especialista en salud reproductiva y director del centro especializado Endometriosis Group.

Pero, ¿qué es la endometriosis? El útero está recubierto de tejido endometrial. La endometriosis se produce cuando ese tejido crece fuera del útero, en los ovarios, la pelvis, detrás del útero o en sus ligamentos, en la vejiga o hasta el intestino. “Es una enfermedad hormonodependiente, ya que los estrógenos estimulan su desarrollo. Por eso, está asociada a los ciclos menstruales y aparece desde el comienzo de las menstruaciones hasta la menopausia”, dice el doctor Juan José Etchepareborda, presidente de la Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE).

Según Etchepareborda, “todavía no existe una explicación clara de por qué algunas mujeres desarrollan la enfermedad y otras no. Hay varias teorías. Las más fuertes hablan de un componente genético que predispone y factores ambientales que aumentan los riesgos, un cóctel que termina generando fallas de orden inumonológico, que hacen que crezca tejido endometrial fuera del endometrio”.

El médico asegura que cada vez se diagnostican más casos. “Las mujeres suelen llegar al consultorio con lo que llamamos alguna de las 3 “D”: dismenorrea (dolor menstrual), dispareunia (dolor al tener relaciones sexuales) o dolor pelviano crónico”.

Cuando Verónica dio con el médico que acertó el diagnóstico, obtuvo una respuesta, pero se le dispararon un montón de preguntas. “Por un lado, me tranquilizó saber que no estaba loca y que el dolor que tenía en mis menstruaciones no eran producto de un desequilibrio emocional. Pero por otro lado, descubrí que era una enfermedad crónica con la que iba a tener que convivir gran parte de mi vida”, cuenta.

Los síntomas de la endometriosis están directamente relacionados con el dolor. “Ese dolor afecta especialmente aspectos vitales de lo femenino, como los ciclos menstruales y la sexualidad”, asegura la psicoanalista Patricia Alkolombre, autora del libro “Travesías del cuerpo femenino” y coordinadora de varios grupos de ayuda para pacientes de endometriosis.

“Es tanto el dolor que empezás a tener miedo de indisponerte y dejás de hacer cosas cuando lo estás. Y llegás a programar vacaciones para que no caigan en esos días”, ejemplifica Verónica. “Las pacientes sienten que pierden el control sobre sus vidas y sus proyectos. Las funciones femeninas pasan de ser un hecho cotidiano a una vivencia negativa. Y todo eso genera angustia y depresión”, agrega Alkolombre.

La endometriosis no sólo afecta lo emocional. Al alojarse fuera del útero, el tejido forma adherencias y nódulos, que requieren de una cirugía. También provoca hemorragias e inflamaciones. Una de sus consecuencias más temidas es la infertilidad. “Las adherencias en la pelvis comprometen mecánicamente al aparato reproductor, impidiendo la unión del óvulo con el espermatozoide. Incluso en las mujeres que no tienen adherencias importantes, su fertilidad también está comprometida por alteraciones hormonales, inflamatorias e inmunológicas”, aclara el doctor Etechepareborda.

“Entre el 30 y el 50% de las mujeres infértiles tiene endometriosis. Algunos cuadros son fácilmente solucionables, otros no. Todo depende de la extensión de la enfermedad”, afirma el doctor Jofre. Una vez logrado, el embarazo es uno de los mejores remedios contra la enfermedad. “Ayuda a detener su progreso, pero de ninguna manera hay que abandonar los controles y tratamientos para después del parto”, agrega Jofre.

 

Cómo tratar la enfermedad

La endometriosis se trata de dos maneras:

* Laparoscopía. Es recomendada para remover nódulos y adherencias. Se hace a través de una endoscopía y es menos cruenta y de recuperación más rápida que una cirugía convencional.

* Tratamientos hormonales. Se hacen con gestágenos y anticonceptivos hormonales. Impiden la ovulación y la formación de adherencias. También ayudan a calmar el dolor.

Para Verónica, el camino fue largo. “Me operaron dos veces por nódulos y el tratamiento para que no volvieran a aparecer era tomar anticonceptivos. Al mismo tiempo quería ser mamá. Me permitían dejar las pastillas sólo por un mes, pero no quedaba. Al dolor se le agregaba la frustración constante”, cuenta. Después de siete años de tratamiento, llegó Alma. Un milagro de dos años que hace que su vida tenga otro significado. “La miro y siento que ni uno solo de mis dolores y sacrificios fue en vano -cuenta-. De alguna manera, todos me llevaron a ella”.

 Fuente: http://www.entremujeres.com/

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