Cuál es el secreto del éxito

Tenía 24 años y estaba recién casada y recibida de la carrera de Letras de la UBA, cuando con su ex marido decidió emigrar a Nueva York, en momentos en que la hiperinflación e inestabilidad en nuestro país la impulsaron a buscar nuevos horizontes. Desde entonces, Mariela Dabbah ha sabido forjarse un nombre propio, convirtiéndose en especialista en dos áreas: en Educación (en particular orientada a guiar a los latinos que viven en Estados Unidos) y en el área de Desarrollo profesional. Es consultora y conferencista, y además, escribe desde hace años en medios dirigidos a la mujer.

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Paralelamente, se convirtió en la escritora que siempre soñó ser y, por estos días, está rankeada entre los diez autores hispanos más vendidos en Estados Unidos. Entre sus siete títulos editados figuran un libro de ficción, “Cuentos de Nuevos Aires y Buena York”, y títulos como “Ayude a sus hijos a tener éxito en la escuela”, “Cómo conseguir trabajo en los Estados Unidos”, y también es co-autora de “La ventaja latina en el trabajo”.

De regreso unos días a su ciudad natal, Buenos Aires, donde viven sus padres y hermanos, presentó su último libro titulado: “Poder de mujer. Descubre quién eres para crear el éxito a tu medida”, de la editorial Penguin.

Más que un libro de autoayuda, se trata de una guía donde la autora se propone desentrañar los mecanismos y conductas que llevan al éxito. Para ello, se basa en entrevistas a mujeres reconocidas por sus trayectorias profesionales, se nutre de los consejos profesionales del licenciado Arturo Poiré, un experto argentino en el área de Recursos Humanos, y de sus propias experiencias que le han permitido ser quien es. “El éxito es la salida, el camino que uno encuentra para tener satisfacción en la vida. Lo que propone el libro es que el éxito es un camino, no un destino. Cuando lográs definir tu deseo, saber qué cosas te dan satisfacción a vos y no confundirte con las que te imponen desde el afuera, como tener una casa, tener dos hijos, etcétera, es cuando empezás a lograr el éxito”, explica.

Cuestión de objetivos

La idea es que cada mujer optimice sus propios recursos e incorpore los necesarios para poder llevar a cabo sus sueños, en particular, sus objetivos, en el competitivo mercado laboral actual.

En este análisis minucioso de los caminos que han llevado a distintas mujeres a lograr su satisfacción profesional/personal, Dabbah subraya cuatro características o denominadores comunes que considera fundamentales y que suele ver en estas mujeres exitosas: “son personas que no tienen miedo, que sienten que ellas controlan las circunstancias (y no al revés), que se atreven a generar contactos con otros profesionales que las pueden ayudar en su carrera y se animan a asumir desafíos aunque no se sientan cien por ciento preparadas o listas para el desafío en cuestión”.

Según la investigación de esta autora, algunas mujeres tienen una conducta errada frente a la perspectiva de avanzar en sus carreras: a veces suelen declinar nuevas oportunidades o ascensos en forma preventiva porque, por ejemplo, en unos años tienen planeado ser mamás, entonces desde ahora dicen que no a un cargo superior. Para ilustrar mejor este punto, en su libro cita a Sheryl Sandberg, una reconocida directiva de Facebook. Dice Sandberg: “no te inclines hacia atrás, inclínate hacia adelante. Pon el pie en el acelerador y déjalo allí hasta el día que tengas que tomar la decisión y recién en ese momento toma la decisión”. En síntesis, Mariela sostiene que: “tomar decisiones basadas en deseos futuros que están a muchos años de cumplirse, es un desacierto”.

Otro aspecto que para la autora es muy importante para que la mujer pueda lograr su crecimiento en el ámbito laboral es sacarse el miedo a negociar. “La diferencia que suelo ver entre hombres y mujeres es que cuando a ellos se les ofrece un trabajo, lo toman como punto de partida para sentarse a negociar, mientras que nosotras, en general, creemos que ya está todo dicho. Lo que tenemos que entender es que, como mujeres, nos pasamos la vida negociando, por ejemplo, en nuestras casas, con nuestros maridos, con nuestros hijos, es algo que sabemos hacer pero que nos cuesta poner en práctica y eso hay que cambiarlo”.

Esta dificultad para sentarse a negociar adecuadamente genera también, en parte, que los hombres ganen más que las mujeres. “Un hombre suele negociar, inclusive recién salido de la universidad, un buen salario inicial. Si, en cambio, una mujer acuerda de entrada un salario bajo, ya arranca desde una mala base sobre la cual negociar. Y su próximo sueldo, lo va a tener que negociar en base a ese primer sueldo que, de por sí, es bajo y así sucesivamente. Por eso, es importante seguir negociando a lo largo de la carrera”.

Potenciar las fortalezas

En ese sentido, Mariela marca varias ventajas femeninas, características intrínsecas de nuestro género, como poseer más empatía que ellos, y tender a buscar más el consenso, es decir, remarca que somos dueñas de una serie de ventajas que son fundamentales para lograr una buena negociación.

Otro aspecto clave para comenzar a negociar es saber cuánto se está pagando por un puesto o un trabajo similar al que nos ofrecen. Así, cuando uno se sienta a arreglar el salario sabe sobre qué base de dinero debe hacerlo. “En cambio, si te ofrecen 10 pesos y uno no sabe que el vecino está cobrando 25 por el mismo trabajo, vos decís que sí a 10 y es un mal punto de partida. Es importante consultar con colegas sobre cuáles son los salarios que se están pagando en el mercado”.

Dabbah también considera fundamental aprender a visualizar metas, comenzar a ponerse objetivos. “Cuando uno consigue poner en palabras lo que quiere lograr, le estás mandando un mensaje a tu inconsciente para que se alinee con tus acciones hacia ese objetivo. Es clave que tengas una visión de cómo querés verte en el futuro para que puedas desde ahora actuar y rodearte de la gente correcta que te va a ayudar. Si en cambio uno se rige por eso de que ´cualquier bondi me deja bien´, termina en Chacarita cuando en realidad quería ir a Tigre”.

La autora vive en las afueras de Nueva York, es divorciada, no tiene hijos, y ya está enfrascada en sus próximos proyectos: terminar de escribir su segundo libro de ficción y tener su propio programa de televisión. Subida a sus altísimos tacos rojos, Mariela ha lanzado, además, “El movimiento de los zapatos rojos” (Red Shoe Movement), a través del cual invita a las mujeres a llevar zapatos de este color como símbolo de su apoyo al crecimiento profesional de otras mujeres.

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