LOS PECES TAMBIÉN SIENTEN

 

Durapeces-pascuante la época de cuaresma se fomenta el consumo de peces y se “deja descansar” a los mamíferos y aves. Sin embargo, la pesca industrial es responsable de la extinción de especies marinas. Con sus redes de arrastre capturan no sólo lo considerado comestible, sino que atrapan anualmente a cientos de tortugas, delfines, tiburones y aves marinas como el albatros. Millones de toneladas de peces considerados “sin valor comercial” son devueltos al mar agonizantes o muertos. Estas redes también destruyen el fondo marino y los arrecifes coralinos.

Mucha gente cree que los peces no sienten dolor y que su muerte al sacarlos del agua es instantánea, pero esto no es así. Aunque los peces no manifiesten el dolor de la misma manera que los mamíferos o las aves, tienen receptores nerviosos, como todos los vertebrados, que les permiten sentirlo. Aunque no griten ni emitan sonidos, podemos ver cómo se agitan al ser sacados del agua en un intento por escapar del anzuelo. Es evidente que los peces sienten dolor pues éste es una señal de alerta que les ayuda a sobrevivir evitando aquello que se los produzca. En la mayoría de los barcos pesqueros los peces son troceados y procesados estando todavía vivos. La manera más frecuentes de matar a los ejemplares más grandes son mediante palos o pisoteándolos.

Debido a la gran velocidad con que las redes sacan a los peces del agua, éstos sufren los efectos de la descompresión, lo que les causa estallamiento de las órbitas oculares. Las redes les provocan heridas profundas y fuera del agua pueden agonizar durante 3 minutos estando plenamente concientes.

Culum Brown, un biólogo de la Universidad de Edimburgo que estudia la evolución del aparato cognitivo de los peces dice “los peces son más inteligentes de lo que aparentan. Su memoria puede exceder la de los vertebrados considerados superiores, incluidos los primates no humanos.”

Por otro lado, los peces acumulan muchas sustancias tóxicas tales como plomo, mercurio, arsénico y otros contaminantes que son vertidos a las aguas industrialmente. Los ácidos grasos omega-3 se pueden encontrar en fuentes vegetales como el aceite de linaza y vegetales de hoja verde.

Probemos una dieta basada en vegetales y extendámosla más allá de festejos religiosos. Que nuestro credo sea: “no matarás”.

 

Fuente: Dra. Leonora Equivel Frías
Fundadora de AnimaNaturalis Internacional

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