“Sin clientes no hay trata”: sumate a una fuerte movida en redes sociales

Compartimos y adherimos al post que subió a su cuenta de Facebook la escritora Elsa Drucaroff. Apostamos a potenciar su alcance y a multiplicar adhesiones. Comprar personas dice mucho del que paga. Tomemos conciencia. Hombres y mujeres, digamos basta.

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“Un conocido periodista acaba de explicar, con sorprendente impunidad, que él sabe por experiencia propia que en los burdeles las chicas trabajan “con voluntad”. Y lo dijo aún después de la sentencia del caso Marita Verón, que causó enorme repudio e indignación en nuestra sociedad… Yo agradezco su sinceridad porque: ¡es hora de blanquearlo!

Los varones, en una importante proporción, son prostituyentes. En una sociedad donde para tener sexo basta con consensuar con la otra persona, hay hombres que sin embargo gozan mucho con hacer del sexo un contacto que no sea persona a persona sino de persona a “cosa”. Gozan de que no haya seducción ni consenso, de que medie el poder de su dinero para hacer con esa cosa-carne calentante lo que ellos pagaron.

Y porque esto existe y se dice poco, porque está admitido y naturalizado, por eso hay demanda. Hay hombres de izquierda o de derecha, kirchneristas o anti k, judíos, no judíos, antisemitas, pobres, ricos, cultos o incultos, musulmanes, católicos, ateos, artistas, médicos, albañiles, empleados bancarios, casados, solteros, de novios, con mucha facha o feísimos, que desean prostituir.

Muchos legisladores que pensarán la ley contra la trata están entre estos hombres. Por eso creerle a una puta en un testimonio es tan difícil: cómo creer a quien se vende como objeto, cómo personalizar esa que nos excita porque la hacemos “cosa” comprándola.

Por eso, para que esto cambie necesitamos de la bondad y la capacidad de autocrítica de estos hombres, necesitamos que estos varones examinen su deseo y lo usen de otros modos, que rehusen ser cómplices de la desaparición y la esclavitud.

El deseo puede ser oscuro para cualquiera, para eso está el poder de la fantasía, el juego, el arte.

Convoco a los hombres de buena voluntad a que compartan la gran frase que ya vi, por suerte, en pancartas que llevaban hombres jóvenes, el domingo pasado en Plaza de Mayo: “SIN CLIENTES NO HAY TRATA”. Los convoco a que prometan que cuando quieran sexo, intentarán encontrarse con nosotras, seducirnos, acordar; que no saldrán con amigos a recorrer burdeles, que no reirán cómplices cuando alguien lo cuente, que no naturalizarán más la indignidad masculina. Que si algunas veces lo hicieron, ya lo pensaron, y no lo harán. Que jugarán con las chicas que quieran jugar a lo que se les antoje y los caliente pero no pondrán un peso más para sostener el negocio en el que sus hermanas, sus hijas, sus madres cuando fueron jóvenes, pudieron perder su dignidad, su salud, su vida.

SIN CLIENTES NO HAY TRATA. Escribilo debajo, vos, si sos varón, ponelo en tu muro, sé nuestro aliado. Compartilo, viralizado, comprometete”.

 

Elsa Drucaroff, escritora.

Fuente: EM

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