Medicina alopática y medicina alternativa: ¿opuestas o complementarias?

Ambas fundamentan su acción terapéutica bajo diferentes enfoques. Cuál es el abordaje de cada una y el eje de sus tratamientos.

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La Medicina Alopática se basa fundamentalmente en tratar enfermedades a través de drogas que actúen por el mecanismo de “los contrarios”. Esto es: si hay gripe, se suministra un antigripal; si hay fiebre, se receta un antifebril; si hay inflamación, se medica con un antiinflamatorio. La medicina oficial basa su tratamiento principalmente en la dolencia que aqueja al paciente. Se enfoca más en la enfermedad y no tanto en el enfermo. En ese sentido, se considera que es mecanicista y regionalista (hace foco en la región anatómica del conflicto). Frente a una dolencia determinada plantea prescribir tratamientos consensuados para esa patología, prescindiendo del enfoque individual que atañe al paciente en un contexto integrativo. Por ende, en la medicina alopática, podrá haber 10 pacientes asmáticos que son tratados todos con el mismo esquema terapéutico.

Por otro lado, están las Medicinas Tradicionales, Alternativas y Complementarias, conocidas con la sigla de MAC. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son la Medicina Tradicional China, la Medicina Ayurveda, la Homeopatía, La Fitoterapia, la Medicina Unani, la Medicina Naturista y determinadas Técnicas Manuales (Tuina, Osteopatía, Nuad Thai). Las MAC plantean un enfoque más integrista y sostienen que no hay enfermedades, sino enfermos. Por eso, en un abordaje médico de cualquiera de las MAC podremos ver que para 10 pacientes hipertensos, o diabéticos, o asmáticos, habrá seguramente 10 tratamientos diferentes.

El consultante: pasivo o activo

Las MAC trabajan en los aspectos preventivos del paciente, orientado en las dietas, la calidad de vida, la actividad física y la estabilidad emocional. El paciente pasa a ser “haciente” porque deja de ser pasivo (de ahí deriva la palabra paciente) y empieza a ser activo, a construir desde lo personal para evitar la enfermedad. Lo bueno de las MAC es que al no estar acreditadas o nomencladas en obras sociales (en su mayoría) permiten al médico trabajar una hora o más en las consulta con su paciente. Las MAC suelen tratar enfermos que no tuvieron buenos resultados con la alopatía.

De dudas y mitos

Existen mitos y dudas respecto a las Medicinas Alternativas. Uno de los principales es el que considera que las MAC “no cuentan con suficiente sustento científico”. Este es un gran error. Las plantas y fitomedicamentos cuentan con prestigiosas revistas especializadas en la temática para la publicación de sus trabajos.

A su vez, habitualmente la gente cree que, “si no las comercializan los laboratorios más importantes, es porque estas medicinas no actúan”. Este es otro error, puesto que los laboratorios más importantes suelen no comercializar estos productos porque no se pueden patentar. Una planta es patrimonio de la naturaleza y, por ende, no la puede apropiar un laboratorio. Por eso, los laboratorios comercializan productos que puedan sintetizarse, ya que eso equivale a una patente médica y las regalías que ello conlleva.

También hay otro mito que sostiene que “las plantas se emplean en problemas triviales (patologías simples) solamente”. Si bien es un mito, puede tener algo de verdad, ya que muchas plantas (en forma de infusión) son indicadas en problemas o patologías menores (cólicos digestivos, tos, sedantes menores). Sin embargo, en forma de fitomedicamentos ya se encuentran en primer o segundo lugar de la opción terapéutica (próstata, várices, dermatitis, circulación cerebral, hepatoprotección, etc.). Asimismo, de las 10 drogas para el cáncer más empleadas por la medicina oficial, 5 derivan del reino vegetal (vincristina, vimblastina, etoposide, tenopósido, taxol, como otras más).

Por otro lado, una de las dudas fundamentales tiene que ver con el nivel de eficacia de la MAC para curar. Muchos fitomedicamentos son primera elección en patologías convencionales. Quizás a modo de generalizar el panorama, podemos decir que los medicamentos fitoterápicos tienen una alta eficacia en procesos crónicos y no tanto en situaciones agudas. En cambio, los productos químicos suelen ser muy eficaces en patologías agudas (un antibiótico, un analgésico) pero no lo son tanto en enfermedades crónicas (donde su prescripción puede generar efectos colaterales importantes). De modo que ambos tratamientos deben ser complementarios. A los Nutrigenómicos, que son moléculas presentes en alimentos de origen vegetal (fitoquímicos) capaces de modificar genes que expresan determinadas enfermedades, podríamos orientarlos como remedios “preventivos” de enfermedades, y llegado el caso, como complemento de otros tratamientos cuando la enfermedad está ya instalada.

¿Opuestas o complementarias?

Muchas de las MAC demostraron que, combinadas con la Medicina Alopática, mejoran las expectativas de curación y reducen los efectos adversos, en relación a tratamientos convencionales con químicos solos. Al tener aval universitario, y respaldo en la legislación vigente, una persona puede optar por realizar un tratamiento alternativo o complementario, prescindiendo de la consulta alopática.

Lógicamente, el profesional actuante en estos casos debe tener la suficiente formación académica y una suficiente visión general del arte de curar, para saber sobre las limitaciones de su propio tratamiento. La Medicina Alopática no debe ser omnipotente, ni tampoco las MAC. No obstante, existen patologías donde hay que tener un cuidado especial, dado que no todo lo complementario puede curar (por ejemplo, cáncer, diabetes insulino dependiente, etc.). En patologías severas, conviene tener una combinación de ambas medicinas.

Por otro lado, ningún médico que practique MAC, en su sano juicio, va a prohibir a un paciente que opte por realizar una operación, si la patología así lo amerita. Los actos quirúrgicos también pueden ser complementarios a las MAC. En temas como cáncer, se suele trabajar junto al tratamiento convencional.

 

Por el doctor Jorge R. Alonso, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.

 Fuente: EM

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