Cuáles son y cómo funcionan las medicinas alternativas

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No hay enfermedades, sino enfermos’. Éste es el precepto que rige a las Medicinas Tradicionales, Alternativas y Complementarias (MAC), cuyo enfoque más integrista las diferencia rápidamente de la medicina oficial -o alopática-, que pone la lupa en la dolencia o la enfermedad y no tanto en el paciente como un todo. ‘La medicina alopática se basa fundamentalmente en tratar enfermedades a través de drogas que actúen por el mecanismo de ‘los contrarios’. Esto es: si hay gripe, utilizan un antigripal; si hay fiebre, un antifebril; y si hay inflamación, un antiinflamatorio’, explica el doctor Jorge Alonso, médico egresado de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina . Y profundiza: ‘En la medicina alopática puede haber diez pacientes asmáticos que son tratados todos con el mismo esquema terapéutico. Le interesa qué es lo que hace esa enfermedad y cómo repercute en el cuerpo para, a partir de ahí, comenzar a aliviar los síntomas. En cambio, las MAC plantean un enfoque más integrista. En un abordaje de cualquiera de las MAC podremos ver que para diez pacientes hipertensos o diabéticos o asmáticos, habrá seguramente diez tratamientos diferentes’. 

¿Cuáles son estas medicinas alternativas? La Tradicional China, la Ayurveda, la Homeopatía, la Fitoterapia, la Naturista y algunas técnicas manuales (Tuina, Osteopatía, Nuad Thai), entre otras. 

• Una por una 

1. Homeopatía: el primer paso es una entrevista médica con un cuestionario muy profundo que permite obtener un remedio (llamado remedio único), que se prepara bajo receta en farmacias especializadas. Este remedio único surge de las características y tipología de cada persona -más allá de los síntomas que uno pueda sentir y por los que acude al médico- y se utiliza para equilibrar la energía vital del organismo que generó esos síntomas. Se trata de preparados basados en vegetales, animales y minerales, que no tienen efectos adversos y que trabajan por el principio de similitud. ‘Esto significa que se puede dar un remedio homeopático para combatir fiebre, a partir de una sustancia que en dosis tóxicas genere fiebre, pero que al dar esa sustancia de manera diluida y dinamizada, logra contrarrestarla’ , explica Alonso, quien aclara que la Homeopatía está contemplada legalmente dentro del ejercicio de la actividad profesional farmacéutica. 

2. Fitomedicina: emplea plantas medicinales en diferentes formas (tisanas, jarabes, comprimidos, tinturas, cremas, geles, etc.). ‘Muchas de estas plantas pueden estandarizarse, lo que permite obtener un producto perfectamente controlado en cuanto a la cantidad de principios activos que reúne, sin la dispersión o variabilidad que pueden tener las tisanas’ , dice el presidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina, también presidente honorario de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina. Tiene una metodología similar a la Alopatía, pero con menos efectos colaterales que los productos químicos. ‘Vale la pena recordar que la quinta causa de muerte en el mundo es debido a los medicamentos sintéticos’, aclara Alonso. Y suma: ‘Esto está reglamentado no sólo por la Organización Mundial de la Salud, sino también por los principales países de alta vigilancia sanitaria, incluyendo Argentina’. 

3. Medicina Tradicional China (MTC): es una medicina milenaria, basada en el equilibrio de la energía vital (conocida como Qi). Para lograr este balance, trabaja en armonía con los cinco elementos: madera, tierra, agua, fuego y metal. Para esta rama, la enfermedad es un desequilibrio de la energía vital y para recuperarlo recurren a la inserción de agujas en los meridianos de energía, a una alimentación correcta y al uso de plantas medicinales. En este caso, los médicos tradicionales chinos tienen sus propios elementos de diagnóstico como la toma de pulso o la observación de la lengua. ‘La ventaja de la MTC es que tiene un gran arsenal en lo que a prevención se refiere, ya que puede trabajar en alteraciones energéticas antes de que éstas se manifiesten en el organismo’, explica el doctor Gabriel Carrascosa Solar, presidente del Colegio de Acupuntores y Naturópatas y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Integrativa . 

4. Medicina Ayurveda: es otra de las milenarias, su origen es la India. Igual que la China, se basa en restaurar la energía del individuo y para eso trabaja con los chakras (centros de energía del organismo). Clasifica a las personas según tres tipologías: vata, pitta, kapha y a cada una de ellas les corresponde una alimentación diferente. Además, trabaja con la meditación y con remedios ayurvédicos, basados en mezclas de plantas. 

5. Medicina Naturista: trabaja principalmente con los productos de la naturaleza, lo que incluye una alimentación vegetariana, baños termales, plantas medicinales y masajes terapéuticos. S i bien un médico naturista puede pedir estudios complementarios típicos, suelen trabajar con el irisdiagnóstico ( diagnóstico a través de la ‘lectura’ del iris). 

• Mitos 

 Las medicinas alternativas no cuentan con suficiente sustento científico. FALSO. ‘Invitamos a que coloquen simplemente la palabra Ginkgo Biloba en el principal portal de salud médico ortodoxo (la Red Medline de Estados Unidos) y verán los cientos de informes científicos sobre esta planta’, desafía Alonso. 

 Si las medicinas no las comercializan los laboratorios más importantes es porque no actúan. FALSO. Los laboratorios más importantes no las comercializan porque no se pueden patentar, ya que la planta es patrimonio de la naturaleza y no se la puede apropiar un laboratorio. 

 Los medicamentos naturales son inocuos . FALSO. Si bien tienen menos efectos colaterales que los de síntesis química, mal administrados pueden generar iatrogenia, por lo que siempre deben ser administrados por un profesional. 

 La medicina natural no es tan efectiva como los medicamentos químicos. VERDAD A MEDIAS. Los fitomedicamentos tienen una alta eficacia en procesos crónicos y no tanto en situaciones agudas. En cambio, los productos químicos suelen ser muy eficaces en patologías agudas, pero no tanto en enfermedades crónicas. 

• De aquí y de allá 

El fundamentalismo no es bueno en ningún campo de la vida. Y tampoco en materia de salud. Por eso, inclinarse ciento por ciento por la medicina alternativa, descartando totalmente la medicina alopática puede ser una decisión poco inteligente -y hasta perjudicial-, al igual que desestimar la medicina complementaria por completo, privándonos de los resultados positivos que pueden trerle a nuestro organismo. 

‘Muchas de las MAC demostraron que, combinadas con la medicina alopática, mejoran las expectativas de curación y reducen los efectos adversos en relación a tratamientos convencionales con químicos solos’ , dice el especialista en Fitomedicina. Y aclara: ‘Al tener aval universitario y respaldo en la legislación vigente, una persona puede optar por realizar un tratamiento alternativo o complementario, prescindiendo de la consulta alopática. Sin embargo, en patologías severas conviene tener una combinación de ambas medicinas’. 

Así, en situaciones límite como, por ejemplo, la necesidad de entrar al quirófano para operarse, ningún médico serio -por más alternativo que sea- le prohibiría a su paciente que se opere si la patología realmente lo amerita. 

Si bien es una opción más cara porque las consultas duran una hora o más y las obras sociales no incluyen este tipo de especialistas en sus cartillas, vale la pena la inversión. Retornar al origen, a la naturaleza y a una vida más armónica es la propuesta.

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