Constipación infantil: ¿cómo tratarla?

Los niños suelen evitar ir al baño porque no quieren interrumpir un juego divertido o porque no van a otro que no sea el de sus casas. Ignorar esa urgencia puede aumentar el estreñimiento. ¿Cómo darse cuenta que los chicos están sufriendo esta condición? La importancia de llevar una dieta equilibrida y de entrenar el hábito de la defecación.

nina-dolor-dolor_de_panza-constipacion-estrenimiento_MUJIMA20130418_0011_6

Los niños suelen evitar ir al baño, incluso cuando tienen necesidad, porque no quieren interrumpir un juego divertido, utilizar un baño que no sea el de sus casas, o porque tienen que preguntarle a un adulto que les permita ir al baño si se encuentran en el colegio, el club o la casa de un amigo.

Cuando ignoran esta urgencia, cada vez será más complicado ir al baño. Existe un aumento en la frecuencia de la constipación en niños en los últimos años que podría relacionarse, entre otros factores, con un menor consumo de fibra en la dieta y una vida más sedentaria.

 

De qué se trata

La constipación se define como una disminución en la frecuencia de las deposiciones y/o evacuación dolorosa de heces duras o voluminosas. Lo que muchos padres no saben es que esta no es una enfermedad, sino un síntoma. Algunas veces se puede dar con escapes voluntarios o involuntarios de heces en un niño mayor de  4 años. 

Sólo un  5%  de los niños sufren de constipación por causas orgánicas o congénitas. En más del 95% de los casos esta es crónica, ósea que se da una defecación infrecuente o dificultosa en forma persistente, o sensación de evacuación incompleta.

Aparece por lo general después de los tres años de edad, y refiere a comportamientos bastante típicos como: aislarse en un rincón apartado de la habitación con las piernas entrecruzadas para evitar la defecación.

Se define que existe constipación crónica cuando durante más de 8 semanas, se dan dos o más de las siguientes características:

 * Menos de 3 deposiciones por semana.

* Más de un episodio de incontinencia fecal por semana.

* Heces abundantes en recto o masa abdominal palpable.

* Deposición tan grande que puede obstruir el inodoro.

* Conducta y postura retentivas.

* Defecación dolorosa.

 

Los principales signos

Los síntomas no suelen ser manifestaciones clínicas, por lo que es más difícil descubrirlos. Pero, pueden existir en ciertas oportunidades flatulencias y distensión abdominal acompañada a veces de dolores cólicos, irritabilidad, incontinencia y anorexia (falta de apetito), algunos signos a los padres deben estar alertas.  

La prevalencia de la constipación varía con la edad, con más incidencia entre los dos y cuatro años. Existen tres periodos fundamentales de inicio: cambio de lactancia materna a fórmula adaptada, introducción de alimentos sólidos, retirada del pañal e incorporación a la vida escolar.

 

¿Cuántas veces deberían ir al baño?

La frecuencia normal es muy variable. En el lactante alimentado a pecho va desde 1 a 9 deposiciones diarias (un promedio de 4) a una frecuencia semanal; a  los 2 años, 2 deposiciones; a los 4 años 1 deposición diaria y en niños mayores varían desde 3 veces por día a 3 veces por semana.

 

El círculo retención – dolor

El paso de heces secas y duras puede causar dolor, y hasta fisura anal, lo que produce un círculo vicioso de dolor-retención-dolor, ya que un elevado porcentaje de niños con incontinencia fecal tiene antecedentes de defecación dolorosa.

La postura retentiva es una de las causas principales de la constipación en la infancia. Es una posición para evitar la defecación “a propósito” mediante contracciones del suelo pélvico: cuando los músculos pélvicos se fatigan, el niño utiliza los músculos de los glúteos y aprieta las nalgas para impedir la defecación, ya que piensa que sentirá dolor.

 

La mejor receta

En los niños con constipación simple una dieta adecuada debería ser suficiente para evitarla. Se recomienda una alimentación baja en fibras y evitar el estreñimiento a partir de una adecuada ingesta de líquido, frutas y vegetales. Y sobre todo entrenar el hábito de defecación y enseñarle a acudir al baño después de cada comida.

Durante los primeros meses de vida estas medidas deben aplicarse con precaución, porque la fermentación puede producir una excesiva distensión gaseosa. Se debe utilizar una dieta rica en fibra y gran cantidad de líquidos y evitar el consumo excesivo de leche. Por recomendación médica se les  puede dar laxantes, si es que el aumento de fibra y líquidos falla. Pero, no hay evidencia de qué clase de laxantes es mejor.

En niños mayores de seis meses, cuando las deposiciones son escasas y muy consistentes, lo ideal es darle jugos de fruta, frutas y verduras en cantidad suficiente puede revertir la situación.

Entre el año y los tres años de edad debe prestarse especial atención a la constipación leve para evitar que progrese. Con prudencia y firmeza se debe incrementar la ingesta de fibras, disminuir los lácteos y agregar, según la edad, salvado mezclado con los alimentos, a razón de dos a cuatro cucharadas por día.

 

Nuevos tratamientos

En los últimos años se lograron muchos avances en el tratamiento de los pacientes constipados mediante una minuciosa evaluación de cada niño por un equipo de trabajo multidisciplinario conformado por pediatras, gastroenterólogos, cirujanos pediatras, psicólogos y otros profesionales de la salud.

Una nueva alternativa terapéutica es el uso de toxina botulínica (Botox) en pacientes con constipación crónica refractaria al tratamiento médico. En otros países como Estados Unidos y Canadá ya es un tratamiento de rutina realizado por cirujanos infantiles. Es muy  importante que el niño sea evaluado en forma global y no sólo tratado como el “síntoma”, que es la constipación. Por eso estamos convencidos que el éxito del tratamiento dependerá de un trabajo conjunto entre la familia, el niño y un equipo de profesionales especializados.

 

Por las doctoras Patricia Dvorkin, gastroenteróloga infantil, y la doctora Carolina Millán, cirujana infantil, ambas de Fundación Hospitalaria.

Fuente: EM

Anuncios