Una mirada diferente a la anorexia. Deseamos que Ana exclame, “¡la vida es mía!”

Dice Jose Manuel Romero:

Parece que la anorexia es una enfermedad que ataca más a las mujeres, aparece con frecuencia cuando la muchacha está madurando y tiene que afrontar la etapa de su desarrollo sexual. A menudo aparece coincidiendo con una etapa en la que mantiene profundos conflictos con sus progenitores.

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La relación que mantenemos con la comida, es un fiel reflejo de la relación que tuvimos con nuestra madre cuando fuimos alimentados. El niño asocia desde el principio las ideas de comida y amor

La anorexia manifiesta que la relación de afecto, amor y de protección que el niño experimenta cuando está siendo amamantado, no ha sido satisfactoria. Bien porque no ha sido un hijo deseado o porque llegó de un sexo diferente al que los padres deseaban. El niño percibe el rechazo y eso se conecta con la alimentación y con la vida.

El rechazo de la alimentación puede ser tan grave que lleve al enfermo a la destrucción total. La mujer anoréxica siente de forma consciente o inconsciente un gran repudio a su propia feminidad, es por ese motivo que muchas tienen problemas con la regla. Tienen miedo a las “curvas”, símbolo femenino y al vientre abultado, símbolo de maternidad.

Un añadido desde la óptica de la psicogenealogía:

“Toda enfermedad tiene su origen en la infancia y está causada por uno de los siguientes principios: por una prohibición, una orden, una pérdida, sentirnos invadidos (abuso) o por una represión”

Según Marianne Costa cuando en la infancia nos sentimos invadidos, es un abuso que va a generar que después nos enquistemos. Todo abuso nos une al abusador, es una fuerza de atención que nos dan. El abuso hará que vayamos cargando con relaciones tóxicas (nos hacemos lo que antes nos hicieron)

Una forma de luchar contra los abusos es la confrontación con el abusador: (lógicamente primero hay que identificarlo)

En la confrontación, si te dan lo que pides, sigues con ellos, si no te lo dan, cortas.

Un ejemplo de confrontación (inventado) para una chica que perdió su padre a los 18 años. Ahora, veinte años después es anoréxica y tiene graves problemas de relación.

Cuando el padre está muerto (como es este caso inventado) la confrontación se puede hacer sobre su tumba, o con una fotografía (El inconsciente acepta la metáfora)

Vamos a imaginar lo que podría decir esta chica que perdió su padre hace más de veinte años, pero que mantiene un lazo inconsciente de unión con él:

a) Esto es lo que me hiciste: Viví una completa simbiosis contigo. Me pusisteis el nombre de tu hermana mayor, la que hizo de figura materna tuya. Sin darte cuenta me diste el papel de tu madre, lo que no debe hacerse con una hija. A la hora de tu muerte no me pude despedir de ti, te quedaste” flotando” entre dos mundos.

b) Como niña, esto es lo que sentí: No podía percibir los límites en nuestra relación, de hecho para mi no existían esos límites. Los dos éramos uno, aunque en contra de tu voluntad te marchaste de mi lado a consecuencia de una fatal enfermedad. Me quedé con una edad emocional de 18 años…

c) Esto es lo que me produjo: Continúo buscando relaciones ideales basadas en el modelo de la que tuve contigo, relaciones de fusión total (Naturalmente esto es inconsciente). Relaciones en las que no sea necesaria la comunicación verbal, donde me puedan leer la mente y adivinar mis sentimientos y necesidades sin necesidad de que las exprese.
Me he quedado atrapada en una consciencia romántica, donde pienso (Otra vez a nivel inconsciente) que realizarse es encontrarse con la pareja perfecta

d) Esta es la reparación que quiero: Quiero libertad para poder encontrar una pareja que me corresponda, al margen de patrones heredados. Mientras tú continúes “flotando” entre dos mundos yo no tendré acceso a una pareja real. Finalmente yo te libero para que puedas continuar con tu camino, sea este el que sea…

(Escribirás con miel las siguientes palabras sobre su lápida: Paz, amor y libertad) Usando el dedo mojado en miel…

Marianne Costa: Cuando el padre o la madre están vivos, si no nos dan lo que pedimos debemos cortar durante un tiempo la relación. El tiempo también es un aliado.

Siempre se dice que si los padres no nos dan la reparación, es el Universo el que nos la ofrecerá de una u otra manera.

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Si sospechan que su hija adolescente puede estar comenzando a tener problemas de anorexia:

1.- No dude en llevarla a un especialista en el tema para que evalúe su caso en particular y les ayude.

2.- El padre y la madre deben dedicar un tiempo al día para estar con la hija, hablarle y acariciarla juntos.

3.-Bajen el nivel de exigencia, orden, rigidez. Hay estudios que confirman que una mayoría de chicas anorexias se han criado en ambientes de sumo control, disciplina y exigencia.

4.-No hablen de su problema con terceros en su presencia, para evitar que se identifique con la enfermedad. A la pregunta “¿quién soy?”, no debe de responder nunca “una anoréxica”. Hay que referirse a ella respecto a todos los aspectos positivos de su persona, dejando a un lado la enfermedad.

5.- Valorar en su presencia los caracteres femeninos en general y los suyos en particular. En la anorexia hay un componente de prohibición a ser mujer.

6.-En presencia de la hija, el padre debe mostrar su parte femenina, en el sentido de su sensibilidad, su intuición, su afectividad, etc. Un componente de la anorexia es el rechazo percibido del padre a su yo femenino.

7.-En presencia de la hija, la madre debe hablar bien de su paso a adulta, evitando comentarios negativos respecto a la menstruación, las primeras relaciones con los chicos, “los peligros” de ser mujer, etc. En la anorexia hay también miedo, transmitido por la madre, a adentrarse en el mundo de ser mujer adulta.

8.-Hacer de las comidas momentos agradables y durante la digestión organizarse para no dejarla sola, aprovechar para realizar alguna actividad creativa con ella.

9.-Modificar alguna rutina sencillas cada día que pueda traer quizás una sorpresa agradable, para que su mente aprenda que todo puede ser modificado y que los cambios traen consecuencias positivas.

10.- Darle responsabilidades haciéndole saber que ella tiene el control de ciertos asuntos. En la anorexia siempre hay un componente de miedo a la pérdida de control de lo que la rodea, por eso y para compensar, insisten en controlar lo más básico para subsistir: el consumo de alimento.

Nota publicada por: http://planocreativo.wordpress.com

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